Y una noche le llegó la chance. Gonzalo Ontivero le podrá contar a sus hijos que un 13 de noviembre de 2013 cumplió el mayor de sus sueños: debutar en la Primera de Atlético. "Cuando salí al campo y escuché todo el griterío casi me largo a llorar. Esto no lo olvidaré nunca más", comentó el pibe de 18 años jugó por primera vez desde el arranque.
El delantero no pudo ocultar su alegría con todo lo que vivió en el Monumental. "Sentí el esfuerzo y tenía miedo de sufrir un calambre y por eso me reemplazaron. Escuchar que la gente me aplaudiera fue muy importante. Ahí también casi se me caen las lágrimas", agregó.
Ontivero es dueño de una historia de vida dura, como pocos. Desde muy chico, junto a su familia, vivió las de Caín para poder salir adelante. "La camiseta que usé es para mi viejo. Él me bancó un montón y mi sueño es poder triunfar como futbolista para darle a mis viejos todos lo que necesitan", agregó.
El atacante desde hace bastante tiempo que venía pidiendo pista. El ex técnico Ricardo Rodríguez le dio un par de minutos, pero una lesión lo dejó fuera de competencia en la lucha por ganarse un puesto. "Seguí trabajando muy duro para recuperar terreno. Diego (Erroz) me convocó para que estuviera en el banco y sabía que tarde o temprano podría cumplir mi sueño", indicó antes de marcharse a saludar a su padre y después volver nuevamente a la concentración.
Erroz también habló del debut de Ontivero. "Él se lo merece y si fue titular es porque se ganó su espacio y no porque quiera salvarme por ponerlos a los chicos. Lo más importante es que respondieron bien. Tengo la suerte de conocerlos a todos y eso ayuda", destacó el entrenador.